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martes, 25 de septiembre de 2018

El medicamento y la expertiz del médico tratante

En la entrada anterior comentaba como mi memoria estaba alterada, de lo que ello estaba generando en mí.

No solo el sentirme disminuida, sino también el pensar que la cosa se venía peor, incluso pensar en una demencia.

Lamentablemente yo no supe entender lo que pasaba, de igual manera los médicos tratantes: tanto el psiquiatra que me atiende, como mi médico tratante no supieron ver más allá, o alertarse, o lo más relevante: saber diagnosticar o hacer un análisis de lo que manifestaba.

Realmente fue algo intenso, duró desde febrero, hasta agosto de éste año.

Afortunadamente consultar con mi médico tratante de hace más de 15 años, persona con la que no tenía contacto por las distancias geográficas que hoy nos separan.

Lograr ubicarlo fue bastante complejo, incluso llegué a pensar que hubiese dejado su consulta o peor aun hubiese fallecido.

Finalmente pude encontrarlo, el recibimiento en su consulta fue algo que no esperaba: palabras de admiración hacía mí y lo que he logrado en 15 años de estar fuera de mi país, lejos de mi familia y hasta de mi zona de confort.

Es verdad que creemos que es obvio seguir viviendo y lo que ello ha generado, creado y logrado es casi que “normal”, pero como cuesta ponerlo en su real dimensión, ver que han sido logros, que hemos sido valientes, que a pesar de las dificultades seguimos dando la pelea y de la mejor manera!!! Sus palabras me hicieron llorar, sentir que sí, que era real lo que me decía y que a veces aunque muchos me lo insinuaban, era valiente, capaz y que sabía que muy profundamente yo sabía que era sobreviviente, no de no atentar contra mi vida, sino frente a los cambios que hice en mi vida y todo lo que ello conlleva… para pensar cada uno desde su propia experiencia, eso sugiero humildemente.


Ya entrando en lo que nos convocaba, procedí contarle lo que pasaba… definitivamente los años de trabajo, la experiencia en diferente ámbitos de la psiquiatría: docente en diferente áreas, director de una clínica, director de postgrado de psiquiatría, psiquiatra independiente, y psiquiatra en una clínica psiquiátrica, no son para nada despreciables, son por el contrario lo que hace la GRAN diferencia!!!.

Llegué a su consulta con un papelito que no tenía fin a enumerarle todo lo que me aquejaba y lo que me tenía agobiada,  disminuida y atemorizada.

Me dice: nada de papelito, a ver, a hablar sin ayuda, me quejé pero lo hice. Después de eso una pequeña prueba de memoria, algo de conversación, preguntas básicas de personas, sucesos, fechas, etc.

Comentarle mis medicamentos actuales y dosis, y cosas observadas. Sin mucho esfuerzo me dijo: estás en un episodío mixto, me explicó que pasaba, que lo causaba a nivel fisiológico, a nivel ambiental, me explicó como actuaba cada medicamento. En pocas palabras: me dejó todo como masticado y listico para digerir. Y algo más: no era mi memoria la que fallaba, era un tema de atención causada por un desbalance de los neurotransmisores, que era un síntoma de un episodio mixto: depresión/manía.

Les juro que salí hecha otra, alegre… si alegre, tenía una respuesta, una explicación, un tratamiento!!!. Suena sencillo, pero para mí era lo más de lo más, eso que me tenía tan agobiada tenía un nombre, una solución!!!.

Olvidé decirles que para mis médicos tratantes donde vivo, esto era algo con lo que tenía que acostumbrarme y parte de la enfermedad. Escuché que uno dijo: deja de pensar en lo que eras, en las capacidades que tenías y vive esto que hoy vives…

Para mí fue muy duro escuchar eso y querer vivirlo, seguí adelante pero con un sinsabor inmenso. Soy y he sido una persona inteligente, capaz, asertiva, amplio vocabulario, amante de la lectura, ordenada, de buena memoria y capacidad de raciocinio… y no quiero sonar odiosa pero eso y más.

Cuál fue la solución: adecuar la dosis de un de los medicamentos. Algo tan sencillo como pasar de 50 ml de un medicamento a 100 ml y por descarte tomar un TAC simple y un encefalograma. Un adelante  y un abrazo qu sentí como cariñoso y esperanzador.

Creerán que a los días, creo unos 15 más o menos noté la gran diferencia!!!. Volví a ser yo!!!. Llevaba 6 meses viendo como me deterioraba, teniendo que tratar de disimular ante los extraños para que no notaran mis carencias y poder generar situaciones complejas o de peligro?. Contarle a mis seres más cercanos y queridos que me deterioré y que la cosa iba a pasos agigantados, de ver como ellos tuvieron que hacerse cargo de mí, para que no me atropellara un auto, para que no realizara una mala transacción bancaria, para que no pidiera una cosa, sabiendo que lo que quería era otra en un comercio, tener que explicarme mil veces algo que sabía que era sencillo y que aun así en mi cabeza no cabía y que era imposible descifrar y así mil cosas.

Aquí estoy, con 100 ml de un medicamento y de nuevo bien!!!.

* Que si necesito el medicamento: Sí

* Que si es necesario estar atento a los cambios aunque para los especialistas sean parte de la enfermedad y algo a lo que te debes acostumbrar?: Obvio que sí, no dejar pasar nada por alto, aunque parezca obvio.

* QUE SI LA EXPERTIZ DEL ESPECIALISTA ES IMPORTANTE? SIIIII Y MIL VECES SÍ!!!.
Sé que quienes me tratan no obraron de mala fé, pero por Dios que si necesitaban más recorrido, más capacidad de poner en contexto la cosa, más cuestionarse quizá, no sé como decirlo.

Lo que valoré de todo esto es que tuve la gran posibilidad de ser vista y ayudada por quien hace 15 años me diagnosticó y supo tratar mi caso.

Y lo más importante (aunque no me ayudó mucho en un inicio), es que los médicos que me ven en el país que vivo admitieron que no hubiesen podido detectar que pasaba, que nunca en su  periodo de formación les hablaron sobre lo que sucedía en un episodio mixto, cómo podía manifestarse (obvio reconociendo que cada caso y persona es diferente), finalmente decirme: que bueno que pudo consultar con su médico y para finalizar decir: el doctor que la atendió es una eminencia!!!.

De ahí que una segunda opinión nunca está de más, sobre todo si se puede acceder a ella. Que siempre hay que saber observar y detectar eso que no es propio de tu forma de ser, de tus capacidades. Que nunca está todo por definir, que no todos los especialistas son DIOS-tores como algunos se creen, y que sí, hay errores, pero que de ellos se debe aprender y tener humildad frente a ellos.

Les ha pasado algo así?. Les hace sentido que esto pueda haberles pasado?.

martes, 26 de junio de 2018

Atención, memoria, confusión...

Qué me pasa?, Qué sucede?, Por que me siento así?, No coordino, necesito varias veces una explicación, debo llevar listas de tareas o cosas por comprar...

Este año he notado que ya no puedo concentrarme como antes, que olvido cosas sencillas y complejas, que se los nombres de las cosas y las personas pero no me salen, es como si me bloqueara y no me salieran, aunque sé quien es la persona y como se dice coloquialmente tengo su nombre en la punta de la lengua.

Estoy leyendo y cuando menos pienso me doy cuenta que en verdad no he leído, que lo hice mecánicamente sin prestar atención, que debo releer, y releer y aun así no logro concentrarme.

Olvidé algunas partes del himno nacional de mi país, olvido las claves de páginas donde generalmente entro para hacer pagos, leer correos, o ingresar a páginas donde adquiero puntos o servicios.

Me aterra esto, y más cuando me veo intelectualmente disminuida: por ejemplo cuando el psiquiatra me dio verbalmente las indicaciones para aumentar una dosis del medicamente y es como si me hablara en chino, al ver mi desesperación y llanto las escribió en un papel, pero aun así me costó asimilarlo.

O hablar con otra persona y a la mitad de la charla decirle: en qué iba?. Qué era lo que te estaba contando?.

Repetir mil veces la misma historia y que te digan: ah, eso ya me lo habías contado...

Mi esposo estuvo de cumpleaños ayer, obviamente los días antes compré sus regalos y los empaqué y escondí... creerán que después no recordaba dónde los había escondido...

Tengo una muy buena ortografía, por no decir excelente, pues ahora dudo al escribir, o cuando menos pienso escribí mal y recibo la corrección, cosa que me hace sentir mal porque antes era yo la que corregía o a la que le preguntaba acerca de cómo se escribe. Ahora tengo que revisar varias veces y contrastar con google para corregir.

Tenía que lavar una ropa, pues la tomé y fuí a llevarla, pero en el trascurso me desvié a hacer algo, porque eso me pasa... salto de una cosa a otra cuando veo que recuerdo algo y lo hago antes de olvidarlo de nuevo. Pues volví con el tema de la ropa y no la encontraba, no sabía dónde la había puesto!!!. Estuve a punto de llamar al trabajo de mi esposo para ver si sabía dónde la había dejado...

Al comentar esto con una amiga muy cercana, lo hice pidiéndole excusas de antemano por si algo que se supone ya me había mostrado o contado yo no lo recordaba o le volvía a preguntar sobre el asusto, y le conté lo que me pasaba. Ella muy inteligentemente me sugirió obviamente comentar con mis familiares para que supieran lo que estaba pasando, y a la vez me pidió tratar de que extraños se dieran cuenta de mis olvidos y falta de concentración... y pues no saben: ayer me sucedió, alguien se dio cuenta de mi despiste y me observó como extrañada y yo recordé el consejo de mi amiga. Peor lo peor no es eso, lo peor es que no recuerdo que fue lo que le dije a la persona, ni a quien fue o qué circunstancia fue el suceso, solo sé que sucedió.

Esto ya lo he comentado con el psiquiatra, él lo relacionaba con la falta del sueño, y dije si, ok suena lógico... pero a la vez creo que deben ser efectos secundarios del medicamento.

Ayer mientras comíamos la torta de cumpleaños de mi esposo le conté lo que me había sucedido con los regalos que guardé y no encontraba, y otras cosas más... y al rato empecé con una crisis de pánico, al parecer el verbalizar lo que me está pasando me llevó al miedo, al terror, a pensar que esto puede ir de mal en peor.

Yo soy muy racional... hasta ahora. Quiero entender bien que está pasando, pero hoy estoy aterrorizada, me da miedo saber. Soy joven y no quiero imaginar en qué pueda terminar esto.

Les ha pasado?. Es común en ésta enfermedad?. Ayer leía y a la vez me asustaba al saber que es una enfermedad que degenera el área cognitiva, de ahí que a muchos de los bipolares les resulte complicado desarrollarse laboralmente.

Tengo miedo, no puedo negarlo, el corazón se me sale del pecho cada que recuerdo lo que sucede, a la vez pienso racionalmente que no debo asustarme tanto, pero ahí ya me ha ganado la crisis de pánico.

Recuerdo que a un conocido una vez un psiquiatra le dijo que procurara que su pareja en la actualidad o su futuro esposo no usara esta "debilidad", es decir la enfermedad mental como un instrumento para que la declarara en el fututo como interdicto o incapaz, y pienso en eso y me aterro. Mi esposo es un buen hombre, pero no se sabe como pueda venir el futuro o las cosas que puedan suceder en el camino.

Alguno de ustedes, si es que alguien me lee ha pasado por esto?. Qué han hecho?. Sienten lo mismo que yo?. Se sienten disminuidos y eso los apoca como a mí, más aun sabiendo que siempre he sido inteligente, capaz, activa, anticipada a las cosas, proactiva...

Gracias por leer y acompañarme.  

jueves, 17 de mayo de 2018

Cambio de estación: mayor atención

Que ventaja y a la vez "obligación tenemos", cuando sabemos que cuando hay cambio de estación hay que estar alerta, pendientes, atentos, se puede venir una "recaida" o "resubida".

Para mí el estar atenta debe ser desde el mes de febrero, que aunque no hay aun cambio de estación, sé que algo empieza a moverse.

Este año empecé a notar que me costaba quedarme dormida, o no dormía bien, o si lo lograba era por muy poco tiempo.

Lo extraño fue que lo noté, lo evidencié, pero no lo asocié a nada raro, así que lo dejé pasar, pero aun así no hice nada.

Caí en cuenta de que algo pasaba, aunque ya lo intuía o no sé si lo intuía, o me estaba haciendo la tonta, de verdad que no lo sé, y es  "raro", porque soy muy cuidadosa con mis medicamentos, con las alertar, con todo lo que me pueda alterar el ánimo.

Pensé que incluso hubiese podido aumentar la dosis de las pastilla que debo aumentar, pero no lo hice, menos aun me ayudé con una pastilla de melatonina que me fue recomendada por mi médica general que conoce mi caso y es de la idea de no aumentar tanto las dosis del medicamento (en mi caso quetiapina), sino buscar algo más natural.

Pues así pasó febrero, marzo y seguía igual... a mediados de marzo tuve mi control con el psiquiatra (tengo control cada 3 meses), y estando sentada en la recepción me vino el pensamiento: por qué si sabes que puedes aumentar la dosis de la quetiapina no lo hiciste?. Sabes que puedes hacerlo en caso de empezar a notar cambios en el hábito del sueño?. Incluso sé que puedo ir aumentando de 25 en 25 mg hasta lograr estabilizarme... y me sentí tan irresponsable/culpable por no haber actuado, por no haber reaccionado.

Al entrar a la consulta lo primero que me preguntó el psiquiatra fue: cómo ha estado el sueño?. Ha habido alteraciones?. Y mi culpa/irresponsabilidad volvió a saltar. Le dije que sí había alteración, le expliqué como había empezado y lo irresponsable que me sentía por no haber hecho algo, sabiendo que tengo la fórmula para actuar, incluso pude haber pedido adelantar la cita con él.

Lloré un poco, me sentí mal, sé de corazón que no actué en contra de mí, pero a la vez no logro explicarme cómo no hice nada. Me pregunté como pude quejarme con mi esposo de no dormir, pero no caía en cuanta de que era el tiempo de alerta.

Al final él doctor me dijo que no fuera tan dura y exigente conmigo misma, pero como no serlo si siempre lo he sido???.

Sugirió el aumento de 25 mg más (generalmente tomo solo 25), e ir aumentando en caso de no notar mejoría, y si el tema se ponía complejo adelantar la cita con él.

A los pocos días acompañé a mi esposo a nuestra médica general y salió la pregunta de nuevo del sueño... le conté lo sucedido y me puse a llorar, ella me conoce y me preguntó que por qué lloraba?. Le expuse lo que sentía: no quiero recaer, no quiero ser la causante de eso por descuidada. Ella de nuevo me pidió no ser tan exigente y drástica conmigo misma...

Que duros y exigente somos con nosotros mismos, les pasa?.

Ya estamos en mayo, subí la dosis y estoy en 50 mg y con la ayuda de la melatonina y vamos, han habido días de días, situaciones de estrés, y dolores generados por un tema cervical y lumbar que hacen que las cosas se revuelvan y que el sueño se altere.

Aquí sigo, atenta, pendiente, alerta... Cómo van ustedes por ésta temporada?

jueves, 25 de enero de 2018

Vivir y/o padecer a un bipolar

Hola, tanto tiempo sin pasar y exponer lo que pasa por mi vida. 

Ya estamos a 25 de enero de 2018 y aun se vale desear lo mejor para este nuevo año, así que lo hago y espero que sea de lo mejor para nosotros los BP y para quienes nos padecen...

Vengo de leer un post de Chak Chak aquí les dejo el link http://mividabipolar.blogspot.cl/2018/01/el-ir-y-venir-de-un-bipolar.html

Me pareció muy interesante lo que plantea y le dejé el siguiente comentario que quise también exponer aquí.

Que fuerte es para quien nos "padece" tener que lidiar con nosotros..
.
El año pasado, por el mes de octubre comenté con mi psicóloga un tema que quería me ayudara a aterrizar.

El tema era ir organizándome para en un futuro, a no se qué plazo yo tomara la decisión de irme, de dejar a mi esposo y que cada uno siguiera su camino, eso significaría incluso regresar a mi país de origen.

La idea la planteé y surgió en un momento de "normalidad", no estaba ni en depresión, ni en manía.

La respuesta después de escuchar mis planteamientos y el por qué de la idea fue: es su decisión, no se precipite, usted está clara de porqué lo desea hacer y es propio que lo haga. Les dije que no era algo de hacer ya, pero si quizá en un tiempo y que quería prepararme y preparar a mi esposo, tema que obvio ya había mencionado a él y por un tema en particular entre los dos. Valga la pena anotar que es un excelente hombre, ser humano, hijo, padre de sus hijos y ni qué decir como esposo.

La psicóloga sugirió comentarlo con el psiquiatra (creo que quiso descartar un episodio de manía), y así lo hice, lo comenté con el psiquiatra. 

Misma respuesta de la psicóloga y no hubo cambio en el medicamento... eso lo anoto es porque "certifica" que estaba totalmente "normal" al comentar mi idea y manejo de la misma.

Luego, al comentarlo con mi médica general (quise comentarlo con ella voluntariamente, y porque le tengo confianza y siempre he recibido respuestas y comentarios muy acertados de su parte).

Es una mujer muy empática, de gran calidad humana y profesional. Recuerdo muy bien, cuando se enteró de mi diagnóstico bipolar, ella lo detectó, pero no dijo nada y de inmediato me derivó al especialista a través de una política de gobierno en el país que vivo, que es más por llevar una estadística de los "chifladitos", que por dar una ayuda real, bueno finalmente el estado poco y nada puede hacer o le interesa hacer. Yo soy de las que piensa que nadie va a hacer nada, eso me corresponde a mí, y a mis cercanos, pobres de ellos... que al final vuelvo a insistir: son los que nos padecen.

Vuelvo al tema de mi doctora y de cómo siempre he percibido de ella un aprecio y cariño especial, es más siempre me llamó la atención el cómo vi que le entristeció ante mi diagnóstico definitivo de bipolaridad.

Ella me habló de que tenía cercanos con ésta "enfermedad" y que entendía el tema. Algunas veces al ver que el medicamento no ayudaba, antes bien me estaba intoxicando, tuvo la valentía de pedirme que exigiera el cambio del medicamento (cosa que muy pocos hacen, por no comprometerse o por no entrar en conflicto con un colega de otra especialidad y más en una ciudad pequeña donde todos se conocen).

Estoy segura incluso que ella se comunicó con mi psiquiatra sin que yo supiera, pero lo supe, lo intuí, el psiquiatra lo dejó entrever sin querer creo jajaja...

Cuando me comentó que tenía cercanos con bipolaridad, siempre pensé que quizá sería algún familiar, ya que cuando yo le hablaba de cómo me sentía, ella empatizaba y hasta se le aguaban los ojos.

Con el tiempo descubrí que era su esposo el diagnosticado con bipolaridad y con crisis muy fuertes y seguidas. 

Supuse lo de su esposo al verlo un día entrar a la consulta de mi psiquiatra, y luego lo confirmé cuando también le conté a ella de mi deseo de prepararme mentalmente para un día separarme, irme, regresar a mis orígenes, a mi vida.

Ella con mucho cariño y una mirada que me cuesta olvidar me dijo: ustedes se aman, tu esposo te ama y mucho (ella nos atiende a los dos y siempre ha sido muy especial con nosotros, sin dejar de ser profesional), yo diría que nos conoce y mucho.

Luego de la charla y mi planteamiento me sugirió ponerme en el lugar de mi esposo, de entender lo que es vivir con un bipolar, del amor que debe haber para tolerar, acompañar, entender, soportar!!!.

Y cerró su diálogo diciéndome, te lo digo porque yo lo entiendo: mi esposo es bipolar.

Me asombré sin asombrarme (ya lo sabía o intuía), y agradecí su sinceridad y generosidad al decírmelo, al confidenciarmelo y al instarme a pensar no solo en mí, o lo que quiero para mí, o lo que le quiero evitar al otro.

Finalmente nadie se queda donde no le gusta estar, junto a quien no ama... y eso parece le sucede a mi esposo, a nuestros padres, hermanos, amigos o a esos valientes que PADECEN a un bipolar.

Siempre pensé en eso, y cuando sé de alguien enfermo pregunto primero por el cuidador, y luego por el enfermo, ya que sé que olvidamos al que cuida y padece, y solo nos centramos en el que siente el dolor, la angustia, la espera a la mejoría, el que se toma el remedio, pero si hay alguien que también se enferma es el que acompaña y se envalentona para hacerse "cargo" de ese otro que es un karma en algunos casos. 

La verdad siempre lo pensé para otro tipo de enfermedades: pobre cuidador, pero no lo pensaba en el caso de la familia del bipolar.

Está bueno de vez en cuando pensar en ellos, en su drama, en lo que viven, sufren, sientem, anhelan, desean, incluso en su justo derecho de querer bajarse del bus y decirnos SIGUE TU CAMINO, o sentarse más cerquita y decir: VAMOS QUE PA´LANTE ES LA COSA...

Vale la pena reflexionar sobre el tema.

jueves, 19 de octubre de 2017

Todo bien

Desde la última entrada y el supuesto amago de recaída no han pasado muchas cosas, o  bueno sí:

El 12 de septiembre hubo aumento de 25 ml de quetiapina para ayudar con el sueño, eso por parte del psiquiatra, por parte de mi médica general (a quien igual consulto por un tema de tener otra opinión y porque tiene una mirada de no aumentar y aumentar dosis), sugirió añadir melatonina de un laboratorio natural o por lo menos químico. La melatonina es una hormona que produce naturalmente nuestro cuerpo, pero que en algunos casos es necesario ayudar con su ingesta para regular los ciclos del sueño.

La idea de esta inclusión es que no se necesitara aumentar la dosis de la quetiapina, que si fuera por mi psiquiatra, así sería.

Pasaron casi 15 días para que esto causara efecto, pero no desesperé, mi idea desde que conocí mi diagnóstico es abordar las cosas con calma: ya sé y reconozco que hay cosas que gatillan mis emociones y siendo consciente de ello ahora me lo pienso y trato de bajarle el perfil, no obviándolo, pero sí dándole la posición y proporción que merecen. 

Ayer tuve control con el psiquiatra, debía ser antes, pero no se dio sino hasta ayer, me encontró bien, yo igual me siento bien, mi sueño está regulado, las emociones “normales” y con la satisfacción de saber que se han presentado dos situaciones estresantes y he tenido la capacidad de parar, darme cuenta que me están afectando y decir: no quiero meterme en esto, no me siento con ánimo para ayudarte a solucionar de lleno esto, lo siento, no ayudo en esto como lo hubiese hecho antes.

Es raro y a la vez reconfortante poder hacer esto sin culpa, sin darle vueltas y vueltas al asunto, soy o era muy de esos, de darle vueltas, de repasar mentalmente lo que me dijeron, lo que respondí, lo que debí haber hecho, lo que sucederá sí… seguro me entienden. Ahora me veo como alejada de eso…

Pensé por un instante muy pequeño jajajaja que podía estar pasando algo similar a lo que sucedió a principios del año pasado, en que como que todo me resbalaba, era como de emociones planas, se sentía tan bien!!! Y luego vino lo que vino: manía en su máxima expresión… pero no esta vez fue diferente.

Lo comenté con el psiquiatra, le pregunté directamente su opinión: cree que esto es efecto del medicamento?, o soy yo que he aprendido a detectar qué gatilla y qué no?. Que me puedo permitir dejar de lado para no afectarme y meterme de lleno en algo que definitivamente no está en mis manos solucionar?

Bueno, al final dice que pueden ser ambas cosas, pero que daría un buen porcentaje a la capacidad de decir NO (como hice esta vez), cosa que no se me dificulta en la vida en general, pero que esta vez decidí que aunque debía ayudar, no estaba para meterme en el tema, solo opinaría, más no actuaría directamente.

También aproveché de preguntar acerca de los efectos o incidencia de la quetiapina en el cáncer de mama?. Para el psiquiatra, el ginecólogo y el médico general nada. Lo pregunté porque en el folleto del medicamento se menciona tener precaución en caso de antecedentes de este tipo de cáncer?. Quería tener claro si se hablaba de antecedentes personales o familiares?.

En mi caso son antecedentes familiares, y mi pregunta iba directamente relacionada con la detección de un nódulo de 7 mm en la mama izquierda, que al parecer y después de dos controles no ha crecido, ni cambiado de forma, así que igual atenta, pero con la tranquilidad de haber preguntado. Obvio todo medicamento "ayuda en una cosa, pero causa"  

Así vamos, ya a 19 de octubre, metida en la primavera y andando.

Si pasaste por aquí y leíste: gracias


viernes, 8 de septiembre de 2017

Amago de recaída?

Como comenté en la entrada anterior un año invicta!!! Aunque ahora recuerdo que en marzo hubo un sentimiento de melancolía que luego iba pasando a tristeza pero que rápidamente se trató.

En junio visité al psiquiatra, las citas desde hace un tiempo son espaciadas, pero en esta me sugirió vernos en septiembre. Salí de la consulta y me despedí de la secretaria, no pedí cita para ese mes porque me dije, cuando llegue el mes indicado llamaré.

El lunes pasado (4 de septiembre), me llaman de la consulta a recordarme de la cita, la misma que no pedí... pero bueno valió la pena.

A mediados de agosto, cuando se supone que en este lugar empieza el cambio de estación y hay cambio de horario empecé a sentir que me demoraba mucho en conciliar el sueño, lo achaqué a eso, al cambio de horario.

Al entrar en la consulta y realizados los saludos protocolares, lo primero que el doctor preguntó: cómo ha estado durmiendo?. Yo respondí: de eso mismo quería hablarle, aunque realmente a esa altura no lo relacioné con nada (sé que uno de los puntos de alerta es la falta o disminución del sueño y su calidad). 

Finalmente cambio del hábito del sueño y dado un suceso acontecido el domingo y lo que ello me generó: un sentimiento de rabia intenso, pensamientos repetitivos sobre quien lo causa y las mil cosas que le tengo anotadas en el tiempo.

Se decidió aumentar la dosis de quepiatina (de 25 ml a 50 ml), medicamento que yo lo asocio con que al tomarlo a la media hora caigo rendido(a) de sueño.  

La lamotrigina de 100 ml que es lo otro que tomo sigue igual. Leo que escribí esto y me siento afortunada de no tener más medicación comparada con otros "colegas".

Aquí mentalizándome en que no habrá recaída, que el año seguirá invicto (a pesar del amago de depre en marzo).


Pero anoche hubo otro suceso que me iba crispando, así que aguanteeee enfermedad mental, no me interesas por el momento... creo que nunca.

Simplemente BP

Diagnóstico Bipolar

Ya un año que fui diagnosticada como BP (junio 22 de 2016), la "noticia" cayó como baldado de agua fría.

Hace 15 años había sufrido una depresión muy fuerte, la que me hizo tomar la decisión de pedirle a mi psiquiatra que me internara en un "clínica de reposo", no fue fácil, pero era necesario, urgente, no podía seguir viendo afectado a mi entorno más amado y cercano, ni siquiera pensaba en mi "dolor o sufrimiento".

Paréntesis antes de proseguir: a éstas alturas de la vida creo que el tema de la enfermedad mental se iba gestando en mí desde la temprana niñez, y ahora al estar en el cuarto piso (sobre los cuarentas años), tener este nuevo diagnóstico de Bipolaridad es difícil.

Qué desencadenó la depresión hace 15 años? Estrés, el tener que decidir entre dos posibilidades laborales en un mismo lugar, entrando en conflicto con jefes que se conocían entre sí y que manejaban entre ellos un nivel muy alto de competencia en sus áreas de trabajo.Uno de los jefes con más poder jerárquico y "familiar" en el lugar del trabajo que el otro, pero sintiendo más afecto por el menos favorecido a ese nivel. 

Elegir entre ellos, decidirse sin entrar en conflictos personales y laborales, a la vez ser observada con recelo por parte de mis pares: la envidia se hizo presente, el estar en la mira de muchos y que a la vez se te exija tomar decisiones de manera apresurada no es fácil.

Salí airosa de todo eso que me llevó al piso, que me revolcó, que me hizo sentirme nada y que puedo definir como un dolor indescifrable, lo que yo llamo dolor del alma. que me permitió conocerme desde otro punto. 

Ya  aceptado y conviviendo con la medicación creo que voy bien. Hace unos días le preguntaba a mi médica general si aun estando medicado(a) y siendo muy juicioso(a) con la toma de los medicamentos existía la posibilidad de una recaída (yo empecé con una megaaaaaa maníaaaaa y posterior bajón, que no se si fue causado por el medicamento que me dieron para bajarme al mundo real, ya que el súper-yo que me poseía y andaba haciendo de las suyas), ella me dijo que sí, que era posible una recaída. Lo sabía o suponía, pero esperaba la otra respuesta jajajaja.

Afortunadamente no soy de ciclos rápidos (creo que así me dijo la doctora que se llamaba), doy gracias por ello, me inquieto de pensar en lo que sería estar sube y baja en periodos tan cortos como una o dos semanas...

Últimamente he estado leyendo blogs de personas que narran acerca de lo que es su vida con la BP, ello me ha permitido conocer más de lo que los artículos médicos dicen: porque una cosa es contarlo, pero otra cosa es padecerlo! Por lo mismo me animé a abrir este espacio.

Hasta aquí por ahora y que viva la vida... sobre todo si es "normal" (risas) 

Simple-BP

Nota: esto lo había escrito en otro blog el pasado 14 de agosto de 2017)

El medicamento y la expertiz del médico tratante

En la entrada anterior comentaba como mi memoria estaba alterada, de lo que ello estaba generando en mí. No solo el sentirme disminui...